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22 abril, 2015

By Rulymel: No me amargues la vida, negra

Ya lo decía en gran Rosendo: "menos que tú, más que cualquiera". Así que nosotros no íbamos a ser menos y nos hemos apuntado a la moda de la colaboración birrística. Y es que hace falta muy poco para que dos colegas aficionados a la birra se tiren a la piscina fermentador, y se pongan manos maltas a la obra.

—Bueno, Raúl, ¿para cuándo esa cerveza en conjunto?
—¿Y qué te apetece que nos curremos?
Hombre Tortuga, a ti te van las IPA's y a mi las negras, la cosa esta clara: ¡una Black IPA!
—Pues va a ser que tienes razón...

Y de esa conversación cerveza en mano, surgió lo siguiente:

Autor: Melania Carrillo.

No me amargues la vida, negra!

Black IPA


Recipe Specs
Original Gravity Final Gravity Colour (SRM / EBC) Bitterness Alcohol by Volume
1.052 1.010 28.9 / 56.9 81.0 IBU 5.5%

Brewhouse Specs
Recipe Type Batch Size Boil Time Efficiency
All Grain 20.5 Litres / 5.4 Gal 70.0 min 56.0%

Fermentables
Name Type SRM Percentage Amount
Pale Ale Malt Grain 3.0 89.50 % 5.50 Kg / 12.13 Lbs
Carapils (Dextrine) Grain 1.0 4.07 % 0.25 Kg / 0.55 Lbs
Chocolate Grain 350.0 3.66 % 0.23 Kg / 0.50 Lbs
Carafa III malt Grain 525.0 2.77 % 0.17 Kg / 0.37 Lbs

Hops
Name AA% Amount Use Time
Apollo 18.7% 30.00 g / 1.06 oz Boil 70 mins
Citra 11.1% 30.00 g / 1.06 oz Boil 10 mins
Amarillo 8.6% 45.00 g / 1.59 oz Aroma 0 mins
Citra 11.1% 45.00 g / 1.59 oz Aroma 0 mins

Misc
Name Amount Use Time
Irish Moss 4.00 g / 0.14 oz Boil 15 mins

Yeast
Name Attenuation
Safale US-05 80 %

Mash Steps
Step Name Time Temperature Type
Saccharification Rest 85.0 min 66.0 °C / 150.8 °F Infusion

Notes
Agua de macerado: 15 L a 78ºC
Recipe Generated with BrewMate

Y el resultado en el vaso es el siguiente:


Anoche, mientras me bebía una de ellas, comentaba con Frantxu algunos aspectos que me han gustado y otros que no tanto.

En cuanto al aspecto, no me acaba de convencer la espuma, de burbuja demasiado gruesa y con una retención demasiado baja. Normalmente añado 250 gr. de malta dextrina para ayudar y algunos copos que en esta ocasión se nos olvidó comprar.

En nariz es bastante aromática, pero como bien dice Frantxu, nos faltó hacerle el Dry Hopping que indicaba la receta. El aroma herbal de los lúpulos está muy bien, pero me faltó un poco más de tostado y chocolate. Quizás haya que retocar los porcentajes de malta...

En boca es ligera, fácil de beber pese a sus 80 IBU's ya que no es amarga en exceso. Las notas torrefactas de la malta chocolate aparecen al final del trago, por detrás de los lúpulos, dándole un gustito bastante rico, aunque quizás se queda un poco corto y habría que bajar el porcentaje de pale ale para añadir alguna malta que le dé un poco más de fuerza.

En general estamos bastante contentos con el resultado, pero propondré a mi compi Fantxu alguna modificación para ganar algo más de carácter maltoso.

Si alguno ha hecho recetas parecidas, se agradecería toda ayuda y crítica constructiva para mejorar la receta definitiva. Eso sí, ¡esta Negra va a amargarme muchos tragos!

11 febrero, 2015

Un mágico recuerdo cervecil

Anoche, sin venir mucho a cuento, se me vino a la mente un episodio que sucedió en 2009, en las vacaciones que pasamos mi mujer y yo en Slovakia, y que tiene que ver con la cerveza.

Pero la historia se remonta casi un año atrás, cuando un fatídico accidente en noviembre de 2008 en el Cim del Casamanya (Andorra) se llevó a nuestro amigo Jordi. La montaña ha sido (y es) una de mis aficiones más antiguas, y pese a su belleza, todos los que adoramos a esta cruel amante sabemos que en un solo instante es capaz de quitarnos aquello que más queremos.

He vuelto a recordar una anécdota que yo sólo puedo catalogar como mágica, con Jordi y la cerveza como protagonistas y quería compartirlo con vosotros... Ésta es la historia.

En Slovakia, cerca del lago Popradske, en los Altos Tatras, hay un cementerio simbólico para alpinistas, donde cada vez que un montañero muere en las montañas eslovacas o un montañero eslovaco muere en cualquier parte del mundo, colocan una cruz tallada a mano y pintada en su recuerdo. Además de ser un lugar realmente bonito y pintoresco, para mí tenía un valor especial.



Una vez allí, pensé en mi amigo Jordi y, levantando los ojos al cielo, le dije a mi mujer Melania: «¡Ojalá tuviese una cerveza para poder brindar con Jordi, allá donde quiera que esté!». Pero el tema es que no había lugar alguno donde conseguirla.

Paseamos por el lugar y fuimos a ver la caseta del guarda, que resultó ser un veterano de la montaña que había visitado España en sus numerosos viajes, y con el que hablamos un rato en una mezcla de inglés, castellano y gestos.

Cuando nos despedíamos de él para volver al lago, el hombre nos dice: «Espera... espera...». Entra por una pequeña puerta y al instante sale... ¡con una cerveza fría en la mano! «Para el camino».

Ni que decir que Melania y yo nos quedamos flipados. No soy una persona religiosa, pero tampoco me atrevo a renegar de ciertas energias.... quizás fue una simple coincidencia, un capricho... Pero no pudimos más que salir allí fuera, alzar esa cerveza, y brindar por Jordi: «Ésto es obra tuya... Salut amic!»

Anoche me acordaba de ti Jordi, y hoy volveré a brindar en silencio, después de haber escuchado la canción de Pink Floyd que desde aquel día quedó como nudo de nuestra amistad, y que nos unió a todos los que te conocíamos aún más.

¡Salut amic!


23 mayo, 2014

By Rulymel: ¡A que jode!


Llevaba tiempo con la idea de hacer una Belgian Strong Dark Ale, al estilo de las cervezas trapenses, para los días fríos del invierno como cerveza de trago largo.

Como siempre, me pilló el toro y no pude tenerla lista hasta bien entrado enero, y hasta ahora no la he comentado en el blog, ya que había algo que no acababa de encajarme y no sabía bien que era.

Buscando por internet, recopilé varias recetas del estilo, clones de rochefort y chimay, etc...; y luego me puse manos a la obra para buscar un punto especial, que en mi caso debía ser un toque ahumado; de ahí la presencia de la malta de trigo ahumada. Para conseguir la densidad necesaria utilicé azúcar candy y, como con la eficacia de mi equipo no llegaba al teórico deseado, añadí azúcar moreno.

El lúpulo era uno de los aconsejados en el estilo.

El resto de maltas tenían la función de dotar a la cerveza con un sabor maltoso propio del estilo. La levadura T-58 sería la encargada de aportar los matices especiados y afrutados. Finalmente la receta final quedó así:

¡A que jode!

Belgian Dark Strong Ale


Recipe Specs
Original Gravity Final Gravity Colour (SRM / EBC)
Bitterness Alcohol by Volume
1.075 1.021 38.4 / 75.7 33.4 IBU 7.0%

Brewhouse Specs
Recipe Type Batch Size Boil Time Efficiency
All Grain 17.5 Litres / 4.6 Gal 90.0 min 48.0%

Fermentables
Name Type SRM Percentage Amount
Pale Malt Grain 2.0 61.54 % 5.00 Kg / 11.02 Lbs
Pilsner Grain 1.7 16.18 % 1.32 Kg / 2.90 Lbs
Candi Sugar, Dark Sugar 275.0 6.15 % 0.50 Kg / 1.10 Lbs
Caramunich III Grain 71.0 5.54 % 0.45 Kg / 0.99 Lbs
Biscuit Grain 25.0 3.08 % 0.25 Kg / 0.55 Lbs
Somked Wheat Malt Grain 2.3 3.08 % 0.25 Kg / 0.55 Lbs
Caraaroma Grain 130.0 1.85 % 0.15 Kg / 0.33 Lbs
Brown Sugar, Light Sugar 8.0 1.54 % 0.13 Kg / 0.28 Lbs
Chocolate Grain 350.0 1.05 % 0.09 Kg / 0.19 Lbs

Hops
Name AA% Amount Use Time
East Kent Golding 6.4% 30.00 g / 1.06 oz Boil 90 mins
East Kent Golding 6.4% 18.00 g / 0.63 oz Boil 30 mins
East Kent Golding 6.4% 30.00 g / 1.06 oz Aroma 0 mins

Misc
Name Amount Use Time
Coriander Seed 20.00 g / 0.71 oz Boil 15 mins
Irish Moss 5.00 g / 0.18 oz Boil 15 mins

Yeast
Name Attenuation
Safbrew T-58 67 %

Mash Steps
Step Name Time Temperature Type
Saccharification Rest 90.0 min 67.0 °C / 152.6 °F Infusion

Notes
Remuevo el macerado dos veces. A los 30 y a los 60 minutos. El grano me absorbe mucha agua. No me acaba de quedar totalmente cubierto de agua.
Recipe Generated with BrewMate


Y el resultado en la copa es éste:


En cuanto a la nota de cata he de confesar que el durante el primer mes estuve más que encantado: no conseguí para nada las notas ahumadas que pretendía (me comentaron que necesitaría como un 10% de malta ahumada para ello).

Presenta un color marrón oscuro bastante logrado, con una capa de espuma de burbuja demasiado gruesa y a la que le falta cremosidad, pero que corona con decencia un recipiente ancho como una copa trapense.

En nariz dominaban los aromas dulces de la malta, con notas de maltas oscuras sin que ninguna de ellas llegara a dominar, dando un resultado aceptable.

El trago era rico, de marcado sabor maltoso y con notas afrutadas y especiadas, tal y como se pretendía, en el último instante el alcohol florecía para acompañar al punto amargo del lúpulo.

Todo genial, pero... está madurando muy mal; pese a que la tengo en el trastero, donde la temperatura no sube a lo que hace en casa, a medida que pasa el tiempo el alcohol está ganando demasiado protagonismo, llegando al punto en que cuando gana un par de grados, éste copa casi por completo el resto de matices, resultando una cerveza muy desbalanceada y, sinceramente, pesada de tomar, resultando sus 50 cl. demasiado para mí.

Quiero volver a repetir la receta este próximo invierno, un poco antes para poder disfrutarla en navidad, pero antes espero poder resolver los problemas con el excesivo protagonismo del alcohol, bien bajando la cantidad de azucar, bien ajustando otros parámetros, y ganar presencia de notas ahumadas.

Nos veremos en !A que jode! v1.0. Mientras, cualquier crítica constructiva para mejorar el resultado final será gustosamente recibida.

19 enero, 2014

By Rulymel: No me cuentes tu vida 2.0


 Aquí la tenemos: la Primera RIPA de la historia (o no).


Volvemos a las andadas con nuestras recetas cerveceras, esta vez para emular nuestra primera creación, la IPA «No me cuentes tu vida», que fue con la que me inicié en la elaboración casera de cerveza. En aquella ocasión, fue un kit de inicio y ahora haremos una receta para todo grano.


La receta es la siguiente:


La idea era hacerla con alguna malta crystal, pero no tenían, por lo que decidí coger la Caramunich III, aconsejado por la chica de la tienda.

Lupulamos con Cennential para el amargor y Cascade para el aroma y el sabor, por ser lúpulos muy típicos del estilo. Además ensayaremos un dry hopping, una técnica que consiste en dejar el mosto después de la primera fermentación, entre tres y diez días en unos recipientes con lúpulo para que adquiera aroma.

Yo lo dejé como siete días, y después aproveché para embotellar. Hay que tener cuidado, pues no es aconsejable dejarlo más de diez días en el dry hopping. Más información aquí.

El resultado fue el siguiente:


La cerveza tiene un color ambar claro bastante bonito, con una fina capa de espuma que hay que picar para conseguir y que desaparece con demasiada rapidez. 

El aroma es afrutado, fresco, con intensas notas herbales y citricas y presencia de lúpulo a mansalva. El Dry Hopping ha funcionado al 100%, mejorando mucho el aroma.

El sabor es muy correcto dentro del estilo. Afrutado y cítrico con un amargor que se deja notar y una carbonación y cuerpo ligeros. El retrogusto es largo como un San Pau, dejando en la garganta ese sabor tan característico y que tanto nos gusta de las cervezas lupuladas.

En general, estoy contento del resultado, pero sin duda hay que mejorar dos aspectos: la retención de espuma (quizás con algo de trigo y/o copos) y la filtración de levadura, pues me dejó demasiado poso, por las complicaciones de filtrar con el lúpulo envuelto en bolsas.

En botella, queda espectacular con la pedazo etiqueta adhesiva que me ha regalado mi amada Mel, diseñadora de la misma.


26 septiembre, 2013

Nuestra primera receta original: "Ni lo sé, ni me importa"

Ya era hora de lanzarse y ponernos manos a la obra con nuestra primera receta 100% original.

La la fabricamos a finales de mayo, y nuestra intención era hacer una cerveza refrescante para el calor. A Mel le gustan mucho las cervezas de trigo, así que pensamos hacer una witbier, cítrica y especiada, pero añadiéndole un marcado carácter lupulado que se tradujera en un alto amargor.

Nos pusimos manos a la obra. Primero con la elección de los ingredientes. Para ello va genial el programa de Brewmate, que nos permite hacer y deshacer a nuestro antojo mientras nos va modificando todos los resultados.



¿Por qué escogí estos ingredientes?

Maltas y adjuntos:

  • Malta Pilsner (58.33%): es una malta base que casa con todo, secada a baja temperatura y sin sabor tostado.
  • Trigo crudo (33.33%): a diferencia de las cervezas de trigo alemanas que suelen llevar malta de trigo, las witbier belgas llevan el trigo crudo. Da una mayor turbidez a la cerveza y más sabor a grano que el trigo malteado.
  • Copos de trigo (8.33%): ayuda a la formación y retención de espuma.
Lúpulo:
  •  Centennial:  tiene doble función, da amargor y aroma. Balanceado, de mediana intensidad y con tonos florales y cítricos. A priori casaba muy bien con el estilo.
Otros:

Para darle los matices que buscábamos, utilizamos los clásicos cilantro y cáscara de naranja amarga, y como nota propia una especie que nos gusta mucho, el cardamomo. Como éste último es muy fuerte, echamos la mitad que de los otros dos.

Levadura:

Brewferm Ale Blanche: con ese nombre tenía que ir canela para lo que buscábamos.

Bueno. Ya tenemos el mejunje preparado. Ahora solo nos queda darle vueltas al perolo, cual bruja avería en orgía eléctrica. Un mes después veremos el resultado.

Hemos procesado medio batch, 9 litros aprox., para el caso que hubiéramos metido la pata hasta el mocho. Embotellamos la mitad y dejamos 5 L en fermentación secundaria.

Ha llegado la hora y lo que tenemos delante nos deja un poco a medias. Si bien hemos conseguido una apariencia similar a una witbier y una textura lupulada aceptable, no hemos obtenido del todo los matices que buscábamos.

Pasado un mes más, embotellamos el resto de la cerveza, mientras vamos descubriendo que la evolución en botella de la primera mitad del lote cada vez queda más balanceada y rica en matices. El problema no ha es la birra sino, como en otros casos, la impaciencia.

Una vez reposada hay que reconocer que el resultado final ha sido muy satisfactorio. Como pega, diría que le falta un toque cítrico, así que la próxima vez añadiremos un poco más de cáscara de naranja.

En resumen: prueba superada! Queda adjudicada como nuestra wit con alto amargor.


La próxima: una reedición 100% made by rulymel y receta original de la R.I.P.A "No me cuentes tu vida"

22 mayo, 2013

Nuestra primera todo grano

Bueno, tras preparar dos kits de cerveza, en la que nos empapamos bien del proceso final de la elaboración de cerveza en casa: el fermentado y el embotellado, decidimos que era el momento de dar el salto y hacer cerveza de verdad.
Aprovechando las pasadas navidades, Melania me regaló un curso en 2D2DSPUMA, a cargo de la gente de Arts Cervesers. La verdad es que, aunque leas y releas, hacer un cursillo aclara muchas dudas y hace que le pierdas el miedo; por lo que yo creo que es una gran idea.

Tras un lluvioso y divertido día de cursillo, compramos el resto del equipo que necesitábamos para empezar y nos tiramos al ruedo como los cobardes: con una pale ale clásica que no diera muchos problemillas.

Para gestionar el tema de las recetas, encontré en internet Brewmate, un programa gratuito de creación y gestión de recetas cerveceras. La verdad es que es muy sencillo de manejar y ayuda bastante a simplificar el proceso, ya que te calcula varios parámetros y permite anotar todo lo que quieras de tu receta.

El kit ya contenía todo el material necesario, la malta molida, el lúpulo y la levadura, así como unas instrucciones donde puedes consultar los tiempos de cocción y los tiempo en los que tienes que echar el lúpulo.

Así que nos pusimos manos a la obra con el macerado (el grano estaba ya previamente molido), utilizando para ello una fantástica neverica playera de las azules de toda la vida, a la que le han adosado un grifito y un par de filtros.



Para ello hay que calentar agua a unos 75º en una olla. Es básico disponer de dos ollas grandes, ya que en una iremos calentando agua mientras que en la otra sacaremos el mosto y lo coceremos.

Llenamos la neverita hasta la mitad más o menos y vamos echando el grano, poquito a poquito y removiendo para que no se hagan grumos. No es imprescindible, pero ayuda mucho ser dos en el proceso.  Para nuestra cerveza utilizamos:

5 kg de Malta Pale, que es la malta base de muchas cervezas
0.5 kg de Malta Crystal
0.5 kg de copos de avena

Una vez la nevera está con todo ese mejunge, tiene que quedar todo el grano cubierto de agua. Ahora toca cerrar el chisme y dejarlo macerar durante 90 minutos, mientras tú sigues calentando agua y aprovechas para beberte la primera cerveza de la mañana.



Es el momento de ver si el proceso químico que se tenía que haber realizado se ha completado. Para ello hay que hacer la prueba del yodo, que consiste en sacar un poquito de mosto y echarle unas gotitas de yodo. 

- Si se queda negro con grumitos es que aún falta maceración (queda almidón)
- Si no pasa nada de nada, es que todo está correcto.

Echamos el yodo, que llevaba como tres años caducado, y no pasa nada de nada. Claro que no tenemos la certeza de que sea por el tiempo que lleva criando moho, o porque verdaderamente el proceso está listo.

Así que nada, pasamos al siguiente paso que es el recirculado del mosto, que consiste en recoger el primer mosto que sale del grifo y echarlo por arriba, para que pase por todo el grano molido que tenemos y así haga de filtro natural para clarificarlo.



El punto y final es el lavado, que consiste en echar agua de la que teníamos caliente hasta conseguir o bien el volumen deseado de cerveza, o bien la densidad -10 puntos a la que queremos iniciar el proceso de fermentación. Nosotros lo hacemos por volumen, para llegar a la cantidad de cerveza que queríamos hacer.



Ahora pasamos al hervido, que dura entre 60 y 90 minutos, dependiendo de la receta. En nuestro caso serán 90 y aprovecharemos, a intervalos, para añadir el lúpulo en varias partes, para obtener diversos matices:



Primera toma, al inicio, de 40 gr. de Fuggles que nos aportará el amargor de la cerveza.
Seguna toma, de 25 gr del mismo lúpulo, a los 60 min de cocción. Ésta es para el sabor.
Diez minutos antes de acabar, metemos el serpentín de enfriamiento dentro de la olla, para que se desinfecte.
Y finalmente, tras acabar la cocción, echamos 35 gr más para el aroma, mientras dejamos reposar 10 minutos la olla.



Si queremos, podemos echar en el min. 75 Irish Moss, que tiene la virtud de clarificar la cerveza.

Tras conectar el serpentín a la ducha (o donde puedas), enfriamos el mosto lo más rápidamente posible, para evitar problemas de contaminación.

A partir de aquí, y para no hacer tan largo el post, se procede como ya explicamos en nuestra primera cerveza en kit, con las fases de fermentación (atentos a la desinfección de todo lo que vamos a necesitar), el embotellamiento, y el acondicionado.


Y esto es todo amigos! La verdad que el proceso es ameno (si lo haces con colegas, mejor que mejor) y permite ir compaginando cervecita con darle al manubrio de la olla, con lo que el buen rato está más que asegurado.

Y, para colofón, el resultado final es bueno, lo que nos hace llorar de júbilo mientras nos bebemos nuestro querido bálsamo de Fierabrás! 

“No tengas pena amigo, que yo haré agora el bálsamo precioso con que sanaremos en un abrir y cerrar de ojos”.

“Es un bálsamo - respondió don Quijote- de quien tengo la receta en la memoria, con el cual no hay que tener temor a la muerte, ni hay pensar morir de ferida alguna. Y ansí, cuando yo le haga y te le dé, no tienes más que hacer sino que, cuando vieres que en alguna batalla me han partido por medio del cuerpo (como muchas veces suele acontecer), bonitamente la parte del cuerpo que hubiere caído en el suelo, y con mucha sotileza, antes que la sangre se yele, la pondrás sobre la otra mitad que quedare en la silla, advirtiendo de encajallo igualmente y al justo. Luego me darás a beber solos dos tragos del bálsamo que he dicho, y verásme quedar más sano que una manzana”.
El Ingenioso hidalgo Don Quixote - Miguel de Cervantes

28 junio, 2012

By Rulymel: No me cuentes tu vida!

Como no podía ser de otra manera, tras el descubrimiento del sinfín de variedades de cerveza existentes, nos picó el gusanillo geminis este que tenemos y no tardamos mucho en hacernos la siguiente pregunta: Y si hacemos nuestra propia cerveza?

Buzeando un poco por internet, descubres que el proceso de elaboración de cerveza casera no es muy complicado y, hay en el mercado toda una serie de equipos amateur para iniciarte en este delicioso mundo a un precio muy asequible.



Para qué! Ya no había excusa! Teníamos que hacer nuestra propia cerveza!!!

Pero para eso primero tenemos que saber cómo se hace, claro. A groso modo, la elaboración de cerveza consta de una serie de etapas:

1. Malteado

Esta es la primera fase de la elaboración de la cerveza y consiste en hacer germinar el grano de cereal durante un breve periodo de tiempo para que el grano segrege unos enzimas que convierten el almidón en azúcar para alimentarse. En ese momento, se para la germinación y se seca el grano, con lo que se obtiene el cereal malteado.



Esta etapa no se suele hacer en la elaboración casera a pequeña escala, ya que normalmente uno compra el cereal malteado. En el mercado hay muchos tipos de malta que se combinan para obtener la receta deseada.

2. Molienda

La malta se muele para romper el grano y dejar al descubierto el almidón y las amilasas pero sin triturar la cascara, que después servirá de filtro del mosto. Se hace con unos molinillos manuales.



3. Macerado

Se trata de transformar el almidón del grano en azúcar (maltosas) por medio de la immersión en agua a 65º de la papilla que hemos molido durante dos horas. Pasado este tiempo se separa el líquido del dolido quedando lo que llamaremos mosto.



4. Aspersión

Para rescatar todo el azucar atrapada entre la cascarilla del grano, se riega la parte sólida que nos ha quedado (bagazo) con agua caliente y se recupera el mosto diluido resultante.

5. Cocción

Se ha de hervir el mosto durante 90 minutos. En esta fase, en distintas etapas añadiremos los lúpulos y demás componentes que deseemos para dotar a la cerveza del aroma y gusto que queramos.



6. Enfriamiento

Ahora, se debe enfriar el mosto lo más rápido posible, ya que a las temperaturas que está, le gusta tanto a las bacterias como a nosotros la cerveza resultante, con lo que podría estropearse toda la cerveza.

7. Fermentación

Es el trabajo de la levadura, que transforma el azúcar maltosa en alcohol y CO2. Es importante que se introduzca la levadura a la temperatura correcta, de lo contrario podríamos "matarla". Durante 6-7 días, estos simpáticos hongos transformarán el mosto y lo dejarán a punto para la fase final. Es muy importante en esta fase la temperatura a la que se guarda el fermentador.

Si se desea, se puede luego realizar una maduración a baja temperatura del mosto fermentado, para ganar matices y que quede una cerveza más cristalina.

8. Envasado

Una vez acabada la fermentación, viene el paso más engorroso para mí, que es el embotellado. Más que nada es que tienes que limpiar todas las botellas que vamos a necesitar.

Al mosto fermentado, se le añade un almibar con una cantidad controlada de azúcar. Este azúcar, servirá de alimento a la levadura residual que hay en el mosto y se convertirá en un poquito más de alcohol y CO2, que al no poder escapar de la botella por estar cerrada, será el gas que nosotros encontraremos al abrir la botella.



La cerveza necesita un mínimo de 2 semanas para poder consumirse y, guardada en buenas condiciones, puede estar un año o año y medio madurando para desarrollarse completamente.




Y ya está no hay más.

Para iniciarnos en la elaboración, decidimos empezar por lo básico, para ir aprendiendo poco a poco y compramos un kit de iniciación, en el que tenemos lo necesario para realizar las fases 7 y 8 del proceso.
Para ello utilizaremos unos kits de productos que son una especie de jarabe, donde alguien ha hecho las fases anteriores. No se puede manipular la cerveza resultante apenas, pero merece la pena empezar poco a poco para no cometer errores y desanimarse antes de tiempo.

Nuestra primera cerveza fue una IPA de la casa Brupacks.



Seguimos al pie de la letra las instrucciones del prospecto y a las 24 horas de añadir la levadura, estaba fermentado tan ricamente, como se puede ver en el video.



Tras la fermentación, embotellamos y esperamos impacientemente las dos semanas necesarias para la carbonatación. Sentados en casa probamos abrir la primera botella y.... ta-chan!!!! Tenía un aspecto tremendo y estaba ríquisima!! No veas que ilusión más grande.



Así que Mel se curró esta pedazo de etiqueta tan chula y procedimos a la presentación de "No me cuentes tu vida" una cerveza tipo RI.P.A. (Ripollet Pale Ale).



La presentación fue un éxito total.



Repartimos cervezas a diestro y siniestro a todos nuestros amigos (o a casi todos), pero en breve nos quedamos sin existencias, así que ya estamos preparando una segunda fermentación, con la que daremos el salto a "Todo grano" tras los calores del verano.

Con tanto escribir, me ha dado una sed! Voy a abrirme una cervecita....