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22 enero, 2018

Birras especiales #2. Westvleteren XII

Año Nuevo y Propósitos viejos; entre ellos el de recuperar mi olvidada bitácora cervecera tras un par de años de cierto bajón blogero. Y que mejor idea que recuperarlo con un clásico entre los clásicos: la (ya no tan) mítica Westvleteren XII.

Mi historia con esta cerveza tiene dos capítulos bien diferenciados. En 2010, unos amigos que residen en Bruselas me regalaron la guía Lonely Planet de Bélgica y Luxemburgo, invitándonos a mí y a la familia a ir a visitarlos. Como somos de los que vamos allá donde se nos invita, en 2011 nos presentamos allí. Con los deberes hechos (me leí todas las páginas de la guía referentes a la cerveza) nos lanzamos a la caza de la por entonces, complicada de encontrar Westvleteren XII, reina indiscutible de RateBeer en aquellos tiempos. La verdad es que no nos costó demasiado econtrarla en una de las múltiples tiendas que venden cerveza en la capital (aunque en teoría no se podía revender en tiendas y había que conseguirla en la propia abadía. De aquel momento, nos queda un gran recuerdo... y una foto.

Superado el reto de "probar la mejor cerveza del mundo", guardamos la anécdota en el baúl de los recuerdos hasta el año siguente, en el que los monjes de la abadía decidieron emerger en los mercados especulativos y lanzaron una edición limitada que mi amada mujer me regaló para mi cumpleaños.



Así llegó a nuestras manos el famoso pack de Westvletern XII con sus dos copas para compartir entre dos personas; regalo que me entusiasmó.


Desde entonces, en ocasiones muy especiales abría una de estas maravillas para disfrutarla con toda la tranquilidad que se necesita.

Este pasado fin de semana, para celebrar que tras un accidente aún sigo teniendo todos los dedos de la mano, decidí abrir la última que me quedaba, y que llevaba en el trastero desde junio de 2011, prácticamente 7 años de guarda.

Esperando que el paso del tiempo en un lugar no del todo apropiado para su conservación no hubiese hecho mella en tan preciado caldo, abrimos la botella. En seguida nos inundaron los aromas a frutas rojas maduras, malta dulzona y especies, con un arrullo alcohólico que prometía un trago largo y disfrutón.



Al primer trago se disuelven las dudas: sigue cojonuda! A medida que se va calentando en copa, el alcohol va temperando el ánimo y el sabor de la cerveza se instala en cada una de las papilas gustativas con plenitud de sabor.

Algo más de una hora después, apuramos el último trago, dando fin a una pequeña historia cervecera que permanecerá en mi memoria hasta que el señor alemán nos permita.





18 noviembre, 2011

Westvleteren XII

Cerveza: Westvleteren XII
País: Bélgica
Productor: Westvleteren Abdij St. Sixtus

Estilo: Abt/Quadrupel
Servir en: Copa trapista

Puntuación (Nov-2011)

Ratio ratebeer: 100 %
Puntuación ratebeen: 4.47

Mi puntuación: 9.9/10








Una de las ideas que tenía en mente desde que leí la guía sobre Bélgica, era de la de conseguir la mítica cerveza Westbleteren 12, para muchos la mejor cerveza del mundo. En principio iba a ser una ardua tarea, pues los monjes de The Abbey of Saint Sixtus of Westvleteren han hecho de su cerveza un objeto de culto difícil de conseguir.

La cerveza se vende exclusivamente en la tienda de la abadía y bajo reserva telefónica. Pero ahí no acaba todo, pues uno tiene que buscar vía web cúando pueden realizarse la reserva y qué cantidad te pueden asignar. Una vez que te dicen cúando, los llamas por teléfono, te cogen la matrícula del coche y te dan fecha y hora para la recogida. Según nos contaron, solo se venden dos cajas de 24 botellas por persona, previo depósito por los envases y la caja, que es una obra de arte en sí misma.



Una de las condiciones de la venta es que no puede ser revendida a terceras personas, cosa que pasa, pues yo la compré en una tienda en el centro de Bruselas.

La verdad es que la expectación, la excitación por haberla encontrado, el momento con los amigos, todo en perfecta armonía crearon un momento idílico en torno a la degustación de la cerveza, lo cual podía sugestionar mi percepción en gran manera. Todo esto,  unido a mi nula experiencia como catador de cervezas, me hacen no ser subjetivo en la valoración de la cerveza.

En cuanto al divino brebaje en sí, destaca su oscuro color y su densa espuma, no abundante pero si compacta. El aroma es complejo y lleno de matices que yo no logro distinguir, pero realmente es alucinante como "huele" esa cerveza. Con un cuerpo potente y una carbonación perfecta, su sabor es un pleno abanico de presencias que se funden entre dulces y amargos muy equilibrados.

Así que lo hemos conseguido. La probamos!



17 octubre, 2011

Rochefort Trappistes 10

Cerveza: Rochefort Trappistes 10

País: Bélgica
Productor: Brasserie Rochefort
Estilo: Abt/Quadrupel
Servir en: copa trapista

Puntuación (Oct-2011)

Ratio ratebeer: 100 %
Puntuación ratebeen: 4.31

Mi puntuación: 9.5/10







En la guía que nos regalaron Pelle y Mina, hablaban de las cervezas trapistas, aquellas que son fabricadas en los propios monasterios trapenses. Buscando la mítica Westvleteren, encontré esta Rochefort 10, que según la guía, se aproximaba mucho en calidad. No salimos defraudados.

La cerveza se produce en la Abadía de Notre-Dame de Saint-Remy-Rochefort, situada a medio camino entre Bruselas y Luxemburgo en la ciudad de Rochefort (5000 habitantes).

La abadía esta construida en la base de una colina, a orillas de un pequeño arroyo llamado Birán.

La fuente de la Tridaine

La colina fue durante un tiempo fuente de diversos metales, especialmente plomo y hierro. Algunos buscaron oro en sus profundidades, pero la verdadera riqueza del terreno era el agua. Un agua subterránea pura y cristalina que da el sabor tan característico a la cerveza. También los propios monjes cultivan la cepa de levadura que utilizan en la elaboración de la cerveza. Además de la calidad de los ingredientes, un cuidado proceso de fermentación a temperatura constante, es una de las bases para la gran calidad de esta cerveza.
Hace no mucho tiempo, pudimos leer esta noticia en los diarios, que por suerte no llegó a ser  fatal:

"30-12-2010. Un problema en los generadores eléctricos del edificio ocasionado por el temporal de nieve provocó el incendio que ya ha sido totalmente controlado, según informan hoy los medios de comunicación belgas.
La abadía, que además de lugar de culto es famosa por la elaboración de la cerveza trapense de Rochefort, no vio afectada su biblioteca ni la fábrica de cerveza.
Notre Dame de Saint Remy, como se llama oficialmente la abadía, data del siglo XIII."


En cuanto al preciado líquido, en mi ignoracia diría que es una cerveza marrón oscura, de intenso y complejo aroma. Con una espuma cremosa y densa que desaparece lentamente y con un cuerpo que hace notar (y bien) sus 11.5º de alcohol. Su sabor fue, para un neófito como yo, toda una revelación. Intenso, exquisito y duradero. Una joya!

A ver si tengo la suerte de volver a probarla de nuevo...