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04 julio, 2016

Cata en Zythos Beer

Siguiendo con la idea de publicar el material atrasado, nos ponemos manos a la malta con esta cata cervecera que me regalaron y con la que pude conocer Zythos Beer, un acogedor garito cervecero donde degustar clásicos y algunas novedades sin ser para nada un local beer hunter.


Una vez acomodados en su interior y tras la introducción al mundo cervecero de parte de Óscar, nuestro amable anfitrión y responsable de Zythos Beer, nos adentramos ya en la degustación propiamente.

Como hemos dicho, el local está adaptado a un público más heterogéneo y menos friki que aquellos que pueblan el beerxample barcelonés, de la misma manera que la cata que realizamos también se adapta a un público neófito o incluso totalmente desconocedor de "la otra cerveza" y que quedó encantado del evento.

Vamos allá.... Sacamos nuestra libretita.... A ver que fue lo que pasó... ¡Ah! ¡Sí!....


1. Stella Artois & Provolone caliente


El Queso: El provolone es un queso del sur de Italia cuyo sabor puede variar mucho dependiendo de las pretensiones de su elaborador, pero que tiene como particularidad su facilidad para fundirse, lo que lo hace ideal para platos calientes.


La cerveza: Stella Artois es una lager belga que gozó de su momento de gloria en el pasado, pero que en la actualidad no deja de ser una lager industrial más que no aporta mucho al espectro cervecero. El maridaje: el queso, salado y caliente es pesado y sabroso en boca. La cerveza lo suaviza y atenúa, dando una sensación más placentera. Sin duda, una buena combinación.


2. Bishop Finger & Tabla de queso de oveja y Parma



Aquí el juego consiste en contrastar el maridaje de la cerveza con ambos quesos.


La cerveza: una bitter inglesa con predominio de malta caramelo y un toque final amargo que entra bastante ligera por el gaznate.


Queso de oveja: un queso de oveja curado, delicioso e intenso


Queso Parma: un queso curado pero más suave.


El maridaje: la gracia consistía en ver como el queso de oveja anula por completo a la cerveza, matando cualquier matiz y copando todo el sabor.


Con el queso Parma, se equilibra mejor y uno puede notar ambos sabores, obteniendo una sensación más placentera.


3. Punk IPA & Queso de cabra curado



La Cerveza: Punk IPA, todo un clásico aunque muy cuestionado desde hace un tiempo. Quizás lo mejor fue ver como varias personas se enfrentaban a su primera IPA.


El Queso: un queso de cabra de un año de curado.


El maridaje: el queso curado y el lúpulo casaban muy bien, prolongando el sabor del queso y atenuando el amargor cítrico de la cerveza. El conjunto era tan apetecible, que se nos volvió a olvidar hacer la foto.


4. Weihenstephaner Korbinian & Gorgonzola dulce



La cerveza: un cervezón como la copa de un pino. Tofee, maltas tostadas, caramelo perfectamente integrado. Sus 7.4 % ABV ya comienzan a ser serios pero están muy bien integrados.


El Queso: conocido queso italiano, cremoso y suave, con un toque picante.


El maridaje: el queso acompaña muy bien a la cerveza, prolongando sus virtudes y su sabor maltoso. ¿Pero hay algo que no le siente bien a esta cerveza? Bueno, quizás una ensalada, pero aún así...


Y aquí acabó la cata, aunque ya que estábamos por allí aún nos echamos alguna cerveza más, que reseñaremos posteriormente, mientras charlábamos con Óscar, que a la hora de despedirnos, me regaló un buen puñado de chapas para mi colección.


Un ambiente cercano y agradable para una noche entrañable y plácida

21 septiembre, 2015

¡Qué no te la den con queso!.... ¿O sí?

Es un hecho más que comprobado que el vino y el queso maridan muy bien, siempre que el queso sea bueno y el caldo también, claro...; no he visto a nadie elogiar las virtudes del quesito con Don Simón. Con la irrupción de la cerveza artesana en nuestras vidas y sus múltiples facetas gastronómicas, ha surgido una "nueva" tendencia: el maridaje de queso con cerveza.

Es muy común en países con tradición cervecera, sobre todo en Bélgica, acompañar la cerveza con queso. Las posibilidades de ambos productos, con sus múltiples variedades y su facilidad para la imaginación (y hasta la locura) en la creación de nuevas recetas, los hacen unos ingredientes perfectos para el maridaje, entendido como la búsqueda de una sensación que realce las virtudes que atesoran ya de por sí ambos productos por separado.

Volviendo a la clásica relación vino-queso, el saber popular siempre ha advertido de los efectos que un queso puede tener sobre el vino enmascarando sus defectos; de ahí el dicho que titula la entrada. En cuanto a la cerveza, ha surgido una línea que afirma que al contrario que esconder defectos, el queso realza las virtudes de la bebida. 

Ésto último ya se encargará el bloguero de la barba blanca y sus secuaces de desmentirlo con otro simpático vídeo, para tachar a los cerveceros de frikis falsos y la idea de mero postureo, pero eso es otro cuento.

El tema es que por mi cumpleaños me regalaron una cata-maridaje de queso con cerveza, en la conocida 2d2dspuma, en Barcelona. Finalmente ese día llegó y, por fin, pude disfrutar de mi regalo junto a un notable grupo de comensales.

Los protagonistas de esta historia eran Susana, en representación de la cerveza y Kike, un asturiano afincando en Barcelona desde hace años, responsable de Asturias País de Quesos. Entre ambos nos prepararon una cata muy especial.

Después de la introducción y las explicaciones de Kike, entramos en materia con las cuatro (más o menos) propuestas que tras intenso debate nos habían preparado. Éstas eran


Round 1. Burcarito tintilla ♥ Falken Double Dragon II

Es la primera de las catas y ya se nos saltan las lágrimas, no por la mezcla de olor de los cuatro quesos que Kike había preparado, sino por la etiqueta de la Double Dragon II, que nos recuerda que ya tenemos una edad (y una calvicie) avanzada. ¡Qué tiempos aquellos en el recreativo a 5 duros... y cuánta de nuestra paupérrima semanada se llevaron por delante los Zipi y Zape del Bronx!

Pero a lo que vamos....

 El queso: un queso de cabra bastante curado con corteza natural a base de sumergirlo en vino de Tintilla de Rota. El vino estaba claro (yo apostaba por un vino dulce), pero el sabor amargo y algo ácido del que dejaba al final despistaba un poco. De sabor intenso, seco y terroso, con el final comentado: me encantó. 
La cerveza: una Scotish Wee Heavy (estilo que desconocía por completo), caracterizada por un aroma intenso a maltas caramelizadas. En boca es muy dulce (una jartá) y con una fuerte presencia alcohólica, una combinación que no es para nada de mis preferidas.

El maridaje: era una combinación de libro. El queso escondía el alcohol de la cerveza y tras unos momentos de complicidad, quedaba un ligero sabor amargo fruto de los lúpulos y el queso. El problema, totalmente personal, es que es un tipo de cerveza que me empalaga enseguida, lo cual me lastraba el resultado final. Al resto de la mesa le gustó sin sorprender.

La Puntilla: No he podido resistirlo.



Round 2. Luna Negra ♥ Santa Pau Spontaneus Human Corrosion

El segundo asalto nos ofrece un bis a bis entre dos creaciones bastante especiales:

Foto tomada prestada
El queso: Luna Negra, un queso de cabra de Elvira García, versión "oscura" de su Luna Nueva, en el que se utiliza carbón para dar un toque diferente a la corteza. Es un queso con notas de yogur, muy suave y untuoso, que se esparce por toda la boca y que tiene un toque especial por el carbón. En Francia probé algún queso con carbón también, pero era más rudo y mineral que éste. A todo el mundo le encantó.





La cerveza: cerveza que ya había probado y que comenté en esta entrada como iniciación a las (mal o bien) llamadas cervezas sour. La sorpresa fue total, pues la percepción fue totalmente diferente a la primera vez en barril, encontrando la versión embotellada menos amarga, menos carbónica y con los matices de madera y vino mucho más acentuados.
El maridaje: triunfo total. El queso se esparcía por toda la boca y la cerveza lo recogía con cariño, dejando un sabor muy agradable e integrado que daban ganas de más y más.
La puntilla: a una de las comensales, novel en el mundo de la cerveza artesanal, fue la cerveza que más le gustó, pasando de no iniciada a friki en tres cervezas. ¡Ahora vas y lo cascas Jordi Luque!


Round 3. Cabrales de Pepe Bada ♥ Menduiña Lobishome

Nueva prueba de papilas gustativas para mí: uno de mis quesos favoritos y uno de mis estilos favoritos.

Foto tomada prestada
El queso: soy un fan total del cabrales, puedo comer hasta que se me caiga el hígado a trozos y, en esta ocasión, Kike trajo a uno de los mejores (sino el mejor) afinador de la denominación. Una de las razones es que el queso se madura en una cueva a 1200 m de altitud, la más alta de toda la zona.
Es difícil sacar un cabrales de su zona y que mantenga todas sus propiedades; las veces que lo he comprado por aquí lo he encontrado demasiado seco. La verdad es que era una maravilla, untuoso, sabroso, con el grado justo de penicilum, el punto de picante perfecto....

La cerveza: una IPA con laurel y cáscara de lima apta para celíacos que era una pura delicia y que tenía un toque herbal muy bien integrado. En las cervezas con hierbas aromáticas que he probado resulta difícil que el sabor o domine el trago o pase apenas desapercibido, pero el balance aquí era perfecto. Citríca y amarga (pero sin ser muy resinosa) y muy fresca.

El maridaje: Otro triunfo total del tándem Susana-Kike que yo no logré encajar, pese a que ambos productos por separado me parecían brutales de buenos. Por más que lo intenté no lograba casarlos, así que me pasé el rato comiendo cabrales o bebiendo IPA.

La puntilla: ¿Seré yo, maestros?


Round 4. Peña Blanca ♥ Oso Negro IStout

La traca final venía de la mano de un queso que si lo dejas unas horas al sol en un tapper y inhalas fuerte al abrilo puede matarte del susto y una Imperial stout muy sedosa de El Oso y el Cuervo.

El queso: muy, pero que muy personal. Aparte del intenso olor, que cada uno relacionaba con alguna cosa (en general desagradable) diferente; a mí me recordaba a las balas de paja que fermentan en los campos. Un queso untuoso, intenso, rudo y con un picor final perdurable en paladar. Un queso no apto para todo el mundo, que gustó mucho.






La cerveza: Una IStout maltosa, muy suave e intensa en sabor con un gran cuerpo y un delicioso aroma. Fantástica.

El maridaje: ¡Combinación perfecta! La cerveza envolvía los excesos del queso y dejaba un sabor perfectamente integrado y balanceado, sin perder un ápice de potencia. Genial como fin de una comida copiosa para meterse a ivernar en una cueva durante una semana.

La puntilla: he aquí un pequeño sainete...

— SUSANA: Ahora probar este queso con la IPA de antes.
El silencio se apodera de la sala... Unos incómodos instantes...
— TORTUGA:  Pues a mí me gustá más que con el cabrales. No es que me chifle, pero me entra mejor...
Los ojos se vuelven incrédulos.
— SUSANA: ¡Era el antimaridaje! Nos pareció horroroso...
Y la tortuga hacía todos los esfuerzos posibles para meterse en el caparazón, aunque el grado etílico no ayudaba...

Y hasta aquí una maravillosa velada en la que hemos aprendido un poquito más sobre el inmenso mundo de rodea a la cerveza.

11 diciembre, 2014

Jornada Home Xxx-er

No... No penséis mal...

A pesar de tantas equis la cosa no va de pornografía casera, que uno ya no está para esos trotes y más vale que ciertas cosas queden en la intimidad más íntima. El tema es que como no nos fuimos a ningún sitio este puente por motivos diversos, decidimos dedicar el lunes a hacer productos caseros.

¿Una cerveza? Pues tampoco. Pero como ésto pretende ser un blog relativo al mundo de la cerveza, y como somos un poco friquis, pues intentamos unir otros dos home xxx-er que también nos gustan: el pan casero y el queso casero.

La primera cosa que me rondaba por la cabeza era hacer un queso con cerveza. Había visto un post por internet que luego he sido incapaz de volver a encontrar, en el que un chico hacía queso con una cerveza trapense; además de los ya conocidos quesos de Chimay y otras cerveceras. 

Indagué bastante sin resultados, pues sólo encontraba recetas que curaban la corteza con cerveza (Chimay) pero no que la añadieran. Estaba ya desistiendo del tema cuando en el Diario de Burgos, me encontré con este artículo sobre la empresa Sasamón, la cual lanzaba un queso elaborado con cerveza y que me ofrecía el dato que necesitaba. La cantidad de cerveza por litro de leche más adecuada. Aunque no estaba del todo definido, ellos añadían 60 litros de birra por cada 1000 de leche.

Más contento que unas castañuelas saqué una de mis cervezas A que Jode!, una strong dark ale belga, y con la excusa de necesitar 60 ml para el queso, mi mujer y yo nos trincamos el resto mientras preparábamos el queso.

El proceso de elaboración del queso se podría resumir en fermentar, cuajar, moldear, desuerar y curar. Es un proceso nada cansado, pero que como todo suele tener bastante tiempo muerto entre fase y fase.

La cerveza se añade en el momento de cuajar la leche, junto con el cuajo y era la parte que no tenía clara, pues la cerveza podía cortar la leche. Como podéis ver en la siguiente foto, la cosa funcionó perfectamente y allí estaba nuestra cuajada, lista para pasar al molde.

La mezcla ha cuajado perfectamente
Una vez en el molde hay que esperar desuerar, mientras lo vamos girando para que no se deforme en exceso. El proceso acaba cuando ya casi no sale líquido.

Enmoldando
Desuerando
Lo sacamos del molde y lo salamos. Ya está listo para meterlo en la nevera y esperar las dos semanas de rigor para que cure lo suficiente para comérselo.

Salado
Listo para curar en la nevera

Ya os contaremos como está.

Pero no contentos con eso, para aprovechar el tiempo, también hicimos pan a la misma vez, con la particularidad de añadir a la harina de trigo un pequeño porcentaje de harina de malta tostada (eso ya os mola más).


El resultado fue este estupendo pan de miga y corteza marrón que está cojonudo, por ejemplo para mojar un par de huevos fritos o para las tostadas de la mañana.

Fermentando
Resultado final
Ñam... ñam

¡¡¡Ah... Cómo nos gusta ser home xxx-er!!!